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Lady Jasmie

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Lady Jasmie

Mensaje por Lady Jasmie el Dom 15 Sep 2013, 22:49

Nombre: Jasmine Farley (Lady Jasmie)

Raza: Humano

Edad: 23

Ocupación: Arqueóloga e historiadora

Descripción física:
Es una joven con una altura de 1'66 metros de altura y unos 60 kilos, tiene el pelo largo y ondulado hasta la cintura, de un color rojizo oscuro, con un flequillo largo un tanto travieso que le suele caer sobre los ojos. Sus ojos son grandes, marcados siempre con una línea negra que hace que su color verde-agua sea más llamativo, rodeados de unas pestañas negras y espesas. Tiene una nariz recta con la punta un poco respingona, que le da un poco de apariencia de duende. Su cara es perfilada. Es delgada pero con fuerza, con unas curvas bien marcadas, cintura delgada y un pecho que suele llamar la atención de los hombres, aunque no es exageradamente grande. Sus manos son finas y con dedos largos.
Siempre suele llevar un vestido largo blanco de estilo griego, con una sola manga sobre el hombro derecho, un escote ajustado, y que cae suelto hasta el suelo desde debajo del pecho.



Descripción psicológica:

Es una chica filántropa, dispuesta a ayudar a las personas que realmente lo necesitan. Curiosa por naturaleza en cuento a objetos extraños y leyendas. No le gusta llamar la atención, prefiere pasar desapercibida, aunque cuando es necesario sabe muy bien cómo hacerlo. Es muy astuta e inteligente, y no duda en usar su belleza para lograr lo que quiere si es el único modo de hacerlo. Tranquila y atenta siempre a todo lo que sucede.

Conocimientos: Cartografía, arqueología, navegación, leyendas e historia,.

Nivel de poder: 0


Nivel de influencia: 0

Habilidades:
Suke Suke no Mi
Puede convertirse en invisible cuando desee, lo cual le sirve para colarse por lugares prohibidos en sus búsquedas de objetos, recopilar información o para ayudar a escapar a alguien inocente.

Técnicas:

Pertenencias:
Un álbum hecho por ella en el que tiene la definición e historia, con dibujos y localización de una gran cantidad de objetos de gran valor histórico o de creencias de algunas culturas(leyendas populares).


Historia:
Jasmine Farley es la hija de un conocido comerciante muy adinerado que vive en Lineel, en una de las grandes mansiones que dominan la ciudad.
Jasmine es hija única, amada por su madre desde antes de nacer y sufriendo cierta indiferencia por parte de su padre.
De niña su madre siempre le contaba historias de viajes por el mundo, de culturas diferentes y personas que no se sabía si eran reales o no de lo fantásticas que eran, ella siempre deseaba que llegase el momento de irse a la cama para disfrutar con su madre de ese momento tan mágico para ambas. Posiblemente eso fuese lo que la motivó en su adolescencia a pedirle a sus padres que la matriculasen en la universidad para estudiar arqueología.
Sus padres aceptaron animándola a cumplir su deseo. Su madre porque deseaba que su hija conociera el mundo que le había narrado en sus cuentos desde pequeña, pero no así su padre, que confiaba más en que cuando acabase sus estudios podría ir por el mundo encontrando objetos de gran valor que le daría a él y él vendería por un precio desorbitado.
Jasmine ingresó en la universidad, donde pudo aprender mucho más sobre el mundo en el que vivía. Se quedaba hasta tarde en la Biblioteca Real leyendo libros de historia, cartografía y navegación.
Aunque su asignatura preferida de la carrera siempre fue la de "Reliquias del mundo".
Una vez concluida la carrera, con 22 años, y aprobada con matrícula de honor, la llamaron desde diversos lugares del mundo para excavaciones y búsqueda de tesoros perdidos. Su padre sin dudar le pagó los viajes para que fuese.
Cada vez que volvía de los viajes traía algo a casa, donde le contaba a sus padres la historia de los objetos que traía y para que se usaban o que se pensaba que podrían haber significado.
En un solo año fue a siete lugares diferentes del mundo, y logró un total de ocho objetos para su colección propia. En su último regreso a casa se dio cuenta de que faltaban objetos que ella había logrado. Le preguntó a su madre, y esta le contestó que no sabía que había sucedido, sin embargo, al hablar con su padre, este le dijo que los había vendido, ya que era una tontería guardar objetos de tan alto valor pudiendo sacar una gran cantidad de dinero por ellos.
Ella se enfadó con él, y le hizo prometer que no volvería a vender los objetos que ella conseguía, ya que los había logrado con su esfuerzo propio.
Comenzó ahí una pelea acalorada entre ambos, donde su padre le decía que para eso le había pagado la carrera y le pagaba los viajes. Y donde Jasmine le reprochaba la falta de sentimiento hacia el trabajo que ella realizaba con tanto amor.
Su madre mientras tanto oía al otro lado de la puerta del despacho, sabiendo que su marido nunca había apoyado a su hija por ella, sino por su beneficio propio, y sintiendo una gran pena.
Jasmine enfadada con su padre decidió marcharse ese mismo día de viaje al otro lado del mundo, sin decirle nada a nadie, un viaje que tenía pensado desde hacía tiempo. Había una leyenda por la que siempre había sentido gran fascinación, se trataba de unas frutas que concedían unos poderes o habilidades especiales, pero que sin embargo, una vez comidas, no podrías volver a nadar. Ella quería saber si eran reales o no, y si descubría que así era quería estudiarlas a fondo.
Llegó a una isla sobre la que había leído que en un tiempo muy atrás vivió allí una cultura que adoraba a unas personas con poderes extraordinarios, y que los veían como semidioses, allí esperaba encontrar más información sobre estas personas que eran adoradas, y las cosas que hacían. Al llegar, acompañada solo por cuatro personas más que la acompañaban en su viaje, se encontró con unas hermosas ruinas que vivían en una selva frondosa y fresca, era una visión espectacular que la emocionó, deseando poder haber llevado allí a su madre, de la que ni tan siquiera se había despedido.
Esa noche durmieron en una de las antiguas casas redondas con techos de madera que más o menos parecía estable, los siguientes días fueron una sucesión de buscar rutas por la isla para llegar a las ruinas, ya que se encontraban desperdigadas por toda la isla, que no era precisamente pequeña. Después de dos meses al fin creían haber encontrado todas las ruinas que podía haber, ahora era el momento de explorarlas a fondo. Eran un total de cuarenta, algunos parecían pueblos, situados al lado de ríos, otros eran unos palacios en mitad de llanuras o castillos casi completamente destruidos sobre los acantilados.
Por suerte la isla parecía estar repleta de árboles con fruta, que les sirvió de gran ayuda tras acabárseles sus provisiones, aunque pocos animales se veían en ella, tan solo pájaros y con suerte algún mono. Así que no se tuvieron que enfrentar a ningún peligro ni a pasar hambre.
Pasaron los meses rápidamente mientras ella recopilaba información, todo lo que iba descubriendo le daba a entender que las "Akuma No Mi" eran las que les otorgaban esos poderes, aunque no sabías que podía ocultar cada fruta, así que comerla sin más podía llegar a ser peligroso.
Un día, en una de las expediciones, encontró un templo subterráneo, donde se encontraban una gran cantidad de estatuas de personas o semi-personas. Se quedó fascinada ante la enormidad de la sala, pero divisó al fondo unas puertas. Decidida a encontrar algo llegó hasta las grandes puertas acompañada por dos de los hombres que embarcaron con ella.

Ellos la miraron esperando alguna clase de orden, mientras Jasmine miraba fascinada las puertas, con palabras escritas en su superficie y un dibujo que mostraba un mar embravecido azotando una isla y la cara de un hombre sobre el cielo.
"Si el poder queréis hallar, tal vez la muerte os llegará. Cuidado al caminar, los pies decisiones serán. Pensar te puede salvar. Si eres digno lo conseguirás."
Decidida a hacerse con el tesoro que seguro se ocultaba tras las puertas comenzó a buscar como abrirlas, algo llamó la atención en una de las estatuas junto a la puerta, se acercó y lo observó de cerca, pasó los dedos sobre ella y después presionó sobre un punto. Las puertas comenzaron a abrirse, dejando caer algunos pequeños fragmentos de piedra.
Entraron en lo que parecía un pasillo normal y corriente, muy largo y oscuro, tanto que no se podía apreciar el final.
Uno de los compañeros, Jhonny, quiso adelantarse, por suerte Jasmine le hizo regresar justo cuando él pisó una loseta que activó una trampa, la cual disparó una lanza que de no ser por el tirón que ella le dio hacía atrás lo habría llegado a matar.
Los tres se miraron durante un momento con los corazones acelerados.
Jasmine les dijo a ambos que retrocediesen, y volviesen atrás para coger piedras que no fuesen demasiado pequeñas, más o menos del tamaño de un puño, para lanzarlas contra el suelo y así activar todas las trampas que pudiese haber y poder pasar sin peligro.
Volvieron los tres cargados de piedras, y comenzaron a lanzarlas sobre el suelo, las trampas iban saltando, y con el mismo impacto de los objetos que lanzaban se iban activando otras, una vez lanzadas todas y aparentemente todas las trampas activadas ya, contemplaron la sala, ahora llena de lanzas, hachas, cuchillos, dardos posiblemente venenosos, agujeros en el suelo y cuchillas que colgaban del techo balanceándose.
Pasaron aún así con cuidado, posando el peso donde ya había golpeado algo antes.
Lograron atravesar el pasillo sin percances, iluminando la sala con antorchas que llevaban.
Llegaron a un arco, donde había un acertijo, y se deducía que solo una de las cuatro puertas que se encontraban un poco más adelante sería la que llegaría a donde querían.
Eligieron bien, pues ninguna trampa les esperaba, recorrieron un pasillo con escenas dibujadas en las paredes, donde salían personas haciendo cosas extraordinarias, o con una apariencia animal, eran escenas heroicas y cotidianas también, Jasmine sentía como si los cuentos de su madre se hicieran realidad, la emoción la embargaba, pero eso no fue todo, al final del pasillo el espacio de abría, una sala inmensa, con libros, flores ya marchitas, algunos cofres... pero eso no fue lo que llamó la atención de ella, en el centro, sobre un expositor de piedra, había algo similar a una fruta, con unas formas similares a las de una fresa, pero de un tamaño mayor, y un color morado con las manchitas en lugar de negras amarillas y relucientes, al principio pensó que tal vez fuese una joya, pero al acercarse para tocarla, se dio cuenta de que su textura era como la de una fresa.
Sus compañeros estaban mirando los cofres, pero ella no paraba de mirar esa fruta, tan hipnotizada y absorta de lo demás, las leyendas empezaban a tomar forma en su cabeza, a susurrarle relatos que había leído, y sin ser del todo consciente de lo que hacía, se la comió.
En el momento en que lo hizo la sala comenzó a temblar, ella asustada y al fin dándose cuenta de lo que había hecho, urgió a Jhonny y Marc a salir de allí lo más rápido posible.
Cuando al fin salieron a la superficie, vieron como ante sus ojos desaparecía el templo y lo que en su interior quedase.
Los otros dos acompañantes de viaje aparecieron, les contaron lo que había sucedido, pero Jasmine no dijo ni palabra, ninguno se dio cuenta de que ella se había comido la fruta, y ella no había notado nada diferente. Decidieron volver a Lineel.
Cuando volvieron se encontraron con un gran jaleo en la isla, ella decidió ignorarlo e ir a su casa, al llegar se encontró con su madre corriendo hacia ella, con lágrimas en los ojos.
Las dos se abrazaron durante un rato, y Jasmine le prometió que le contaría todo más tarde, entraron en la casa y al hacerlo la rabia se apoderó de ella, no había ninguno de los objetos que Jasmine había logrado en sus excavaciones, busco a su padre, y lo encontró reunido con unos hombres en el despacho, haciendo negocio con lo que parecía el último de sus objetos, posiblemente de sus tesoros más preciados, un libro que hablaba de una isla de la que nadie sabía nada, no es que el libro tampoco dijese mucho, pero no pensaba perderlo.
Echó a los hombres que allí había y cerró la puerta a sus espaldas. Comenzó a gritarle a su padre, y este a ella, al ver que ella pensaba llevarse el libro, se adelantó y lo cogió, y con toda la furia por la rebelión de su hija lo tiró entre las llamas de la chimenea que estaba encendida.
Jasmine odiaba tanto a su padre que deseó que no lo volviera a ver, ni él a ella, que jamás pudiese encontrarla de nueva, sintió como un fuego recorriendo su cuerpo, y ante sus ojos vio a su padre quedarse completamente blanco, ella no prestó atención a eso, y salió echa una furia hacía su habitación para coger unas cosas, estaba completamente decidida a marcharse.
Al abrir la puerta se encontró con su madre, acariciando una foto de ellas dos, y pasando los dedos por los cuentos que de pequeña le había leído, el enfado se le esfumó en nada, se acercó a su madre y la abrazó.
- "Mamá, perdóname, no puedo seguir aquí, debo irme."
Su madre sentía como la abrazaban y la escuchó, pero no la veía.
- ¿Jasmine, eres tú?-Preguntó un poco asustada.
- ¿No me ves mamá? Estoy aquí.- Se miró las manos y se encontró con nada, no veía nada de ella, se asustó y pensó que solo quería que su madre la viera antes de marcharse, entonces su cuerpo volvió a materializarse, ante la mirada sorprendida de ambas.
- Pero que...
Jasmine le contó todo lo que había pasado en aquella isla, la fruta y lo que allí había descubierto, también la reciente pelea con su padre y su decisión de irse.
Su madre comenzó a llorar, y ella no pudo más que prometerle que volvería, que nunca la dejaría sola.
Escuchó como su padre se acercaba por el pasillo, le dio un fuerte abrazo a su madre y un beso. "Nunca me olvides mamá, aunque no puedas verme estaré contigo, te contaré historias como tú me hacías cuando era pequeña, te quiero." Se volvió invisible y cogió la maleta que había dejado preparada para marcharse, al tocarla esta también se volvió invisible, asombrada por este nuevo poder salió corriendo del que había sido su hogar durante toda su vida, dirección al pueblo, sin embargo se encontró por el camino con las verjas de su casa cerradas y a los guardas de la casa cortando el camino, por culpa de los nervios perdió el control de su poder y se volvió visible, al verla ante ellos, los guardas fueron a por ella, trató de escapar pero la capturaron, debido al alboroto que se había formado, su padre bajó y al verla atrapada sonrió de forma malévola.
Dio orden de que la encerraran en su habitación, y que hubiese siempre un guardia o dos en la puerta para impedir que escapara. Incluso contrató a más guardias para vigilar los jardines y alrededores de la mansión.
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Lady Jasmie

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PE:
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Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1
2

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Re: Lady Jasmie

Mensaje por Kaiba el Lun 16 Sep 2013, 22:07

Aceptada ^^

__________________________________________________
El trabajo de narrar... Nada más duro y placentero ^^

Kaiba
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