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Dirigir con Mano de Hierro

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Dirigir con Mano de Hierro

Mensaje por Lord Karrigan el Jue 03 Ene 2013, 17:12

Shadowblade comenzó a recuperar el sentido poco a poco. Pudo observar que ya no estaba en la fría camilla de metal, sino en una confortable cama, con almohadas de pluma y bastante mullida. La habitación era similar a la del camarote de Lady Eliza, aunque esta si estaba amueblada con todos los muebles de última gama de lujos. Estaban bien decorada y había cuadros que a simple vista ya parecían caros nada más verlos. Muchos eran retratos de Lady Eliza con diferentes trajes y posturas, y en otros salía acompañado por un hombre joven, que vestía con levita y sombrero de copa. Tenía en la visera de este unas lentes de aumentos y en sus manos llevaba un bastón. La cama tenía un techo soportado por cuatro varales de madera de roble rojizo, al igual que el resto de la cama. Al fondo de la habitación Shadowblade podía observar tres grandes balcones, el central con la ventana abierta, lo que hacía entrar una agradable brisa de aire que con el calor que daban los rayos del sol eran bastante apetecible. Junto a la ventana había un gran piano de cola blanco con una partitura abierta en el sujeta papeles de arriba del teclado.


Shadowblade no sentía su brazo pese a la operación, y al destapar la sábana con su otro brazo, podía observar como había sido sustituido por una especie de brazo metálico, sin funda color carne, sino el metal en puro estado. Pese a ser de puro material férreo, podía notar que no tiraba de su hombro con mucha fuerza, sino que resultaba ligero.


A los pocos minutos de despertar, alguien golpeó tres veces a la puerta y tras esperar un segundo abrió tras de sí. Shadowblade puso observar a una señorita vestida de sirvienta que portaba en sus manos un montón de sábanas blancas. Al entrar hizo una pequeña reverencia y dijo:


-Buenos días señor Shadowblade. Espero que haya descansado bien.Me llamo Violeta. Le traigo el juego de camas limpio. Cuando vos lo deseéis puedo cambiarlo. Si quiere le puedo preparar el baño. Lleva durmiendo unas 18 horas y me he encargado personalmente de sus cuidados, para mi ha sido un verdadero honor.- Dijo con una agradable sonrisa en sus rosados labios. Tenía el pelo de color morado, recogido con la cofia del uniforma de sirvienta. Se le veía joven, de unos 22 años a lo sumo. Sus ojos eran de color verde claro y su piel sonrosada. Tras presentarse fue hacia una cómoda que había a la derecha de la habitación y dejó el juego de camas sobre esta. Luego abrió una puerta que había a la izquierda de la cama y a los pocos segundos Shadowblade pudo oír como se abría un grifo y comenzaba a correr el agua, seguramente llenando el baño que había mencionado.

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Re: Dirigir con Mano de Hierro

Mensaje por Shadowblade el Jue 03 Ene 2013, 19:09

Poco a poco el sopor le fue abandonando. Tenía la menta confusa, muy confusa; no conseguía recordar qué había pasado exactamente; sus sueños se mezclaban con la realidad y era casi imposible distinguir una cosa de otra. Recordaba a Lady Eliza convirtiendo una extremidad en algo peludo, afilado, peligroso; recordaba también los fuertes espasmos; recordaba una sala extraña, con mucha luz, un hombre chalado que decía incoherencias… En resumen, recordaba mucho, pero no lo que había pasado.

Abrió los ojos y la luz que penetraba a través de los grandes ventanales lo deslumbró. Los mantuvo entornados mientras examinaba la estancia en la que se hallaba. Podía dar fe de que el colchón y la almohada estaban bien mullidas. El lugar era lujoso y acogedor, pero a la vez siniestro. En muchas de las pinturas que había colgadas de las paredes aparecía Lady Eliza, en unas sola, en otras acompañada. Sin duda, semejante despliegue de belleza sólo podía ser obra de su imaginación calenturienta. Recordó su herida y se percató de que ya no le dolía el brazo. ¿Lo habrían amputado? Retiró un poco las cobijas y dio un respingo al ver un miembro metálico donde debía de estar su extremidad. Lo extraño era que no le pesaba, no lo notaba, no le tiraba de la carne… definitivamente, aquello debía de ser otro sueño; un sueño curioso, inquietante, con suspense… pero un sueño al fin y al cabo.

Giró la cabeza cuando escuchó entrar a alguien. Se trataba de una jovencita de aspecto tierno e inocente. Era bonita, ataviada con ropa de servicio doméstico, y portaba algunas ropas de cama. Lo saludó con mucha cortesía y le informó de cuánto había dormido, que ella lo había cuidado y que, si lo deseaba, le prepararía un baño. Ya no cabía duda.

(Di lo que quieras, preciosa; sé que estoy en un sueño…)

Se limitó a asentir como respuesta y se incorporó, sentado con la espalda contra el almohadón. Todo era muy raro, de sobra como para tratarse de una ensoñación; pero ya no estaba seguro absolutamente de nada. Escuchó el grifo abriéndose, el gorgoteo del agua llenando la tina, y decidió incorporarse ayudándose de su único brazo. Tras eso, se encaminó al baño, percibiendo lo que ya había sabido; aquel apéndice metálico no le estorbaba. Entró en el cuarto y miró a Violeta, que se afanaba en preparar el baño. ¿Había pensado en una tina? No, aquello era bastante más lujoso. Se despojó del pijama hospitalario que llevaba sin reparo y descubrió que ni siquiera tenía ropa interior puesta. Le dio igual que la jovencita se encontrase allí. Se colocó a su lado y, sin más, se introdujo en el agua caliente, agradeciendo aquella sensación. Se tumbó, dejando sólo la cabeza sobre la superficie del agua y pensó:

(Si de verdad esto es un sueño, creo que ahora sé lo que viene…) —La mirada que le lanzó a la muchachita no carecía en absoluto de lascivia.

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Re: Dirigir con Mano de Hierro

Mensaje por Lord Karrigan el Jue 03 Ene 2013, 19:26

La sirvienta miró de arriba abajo el cuerpo desnudo de Shadowblade. Tenía una sonrisa algo indescifrable y al ver la mirada que el hecho Shadowblade, cogió aire y dijo:


-Señor Shadowblade...no es que me desagrade su cuerpo ni más ni menos...pero...Ese injerto metálico...lo siento pero no podría...Me repele.- Dijo mientras daba unos pasos atrás alejándose de Shadowblade.


En ese momento apareció Lady Eliza quien agarró a la joven por los hombros y acercó su cabeza a la de ella y dijo:

-Que no te repela querida...eso que ves ahí es el futuro...El progreso...Y el Señor Shadowblade es el primero de muchos...pero aún así...Violeta es una de mis sirvientas favoritas, y no me gustaría que estuviera echando el rato en horas de trabajo...ni a su familia, ¿Me equivoco? Para tus...ideas, tenemos esclavas entre las que puedes elegir...- Mientras miraba el cuerpo de Shadowblade fijamente en la bañera.


La sirvienta dio un sobresalto al oír la voz de Lady Eliza y nada más pudo hizo una reverencia a ambos y se marchó del baño. Lady Eliza se acercó a la bañera y se sentó en el borde. Iba vestida con un lujoso traje, similar al que había llevado a al villa pero con colores más vivos como el rojo y el amarillo.

-Veo que no pierde usted el tiempo, ¿Eh, Señor Shadowblade? Recién levantando y pensando en los mismo...Espero que este disfrutando de lo que lleva en su estancia en la Mansión Reaver. Considérese un privilegiado, está tan elevada que los humos contaminantes de las fábricas no llegan aquí. Báñese como pueda, le espero en su habitación y luego iremos a ver al Doctor, le explicará su nuevo...juguetito. Y no, no me haga preguntas sobre él, yo solo se lo esencial, él le explicará con más detalles.- Dijo mientras se dirigía hacia la habitación. Una vez allí sacó unas ropas nuevas para Shadowblade, era un conjunto algo de noble, pero sin dejar de ser informal. Lady Eliza respetó el gusto de Shadowblade por los colores oscuros, así que la mayoría de la ropa era negra o morada. Constaba de una levita de color negro, con un pañuelo de encaje para el cuello. Los pantalones eran ajustados y colocó unas botas altas como calzado. Mientras esperaba a que Shadowblade terminase de bañarse se puso a tocar en el piano una melodía bastante tranquila que transmitía una sensación de melancolía bastante grande.

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Re: Dirigir con Mano de Hierro

Mensaje por Shadowblade el Jue 03 Ene 2013, 19:42

Shadowblade entrecerró los ojos al escuchar la respuesta de la jovencita a su mirada. Parecía que no iba a ser un bonito sueño después de todo; pasable como mucho. Pero en ese momento hizo su aparición Lady Eliza, haciendo que la joven se marchara y sus últimas esperanzas se desvanecieran con ella. El asesino soltó un bufido cargado de hastío.

Pensaba que todo esto era un sueño, pero ya veo que es una pesadilla… —comentó mientras se frotaba el cuerpo con la esponja cargada de gel, intentando no mirar a la mujer. Cada vez la aborrecía más; nunca acababa bien lo que empezaba con ella: la misión, aquel restregón tan prometedor en el barco,… Era como una maldición que le perseguía—. Haz lo que quieras, pero me tomaré mi tiempo. Si lo que recuerdo pasó de verdad, la última vez que desperté no fue larga ni muy agradable.

Efectivamente, se tomó todo el tiempo del mundo, disfrutando de aquel agua tibia y reconfortante, excepto en su perdido brazo izquierdo. Se preguntó si aquella cosa se oxidaría o el agua entraría por las rendijas entre la carne y el metal. Por si acaso, la apoyó sobre el borde mientras continuaba el baño. Una vez terminó, salió a la habitación tal como estaba, secado con una toalla, sin taparse nada, y miró la ropa que le había dejado Eliza.

Soy un asesino, no un monigote de escaparate; pero si no hay otra cosa, habrá que conformarse —dijo, mientras se vestía con dificultad a causa de su miembro inútil—. Espero que no me hayáis castrado para ponerme un revólver ahí… —añadió con sarcasmo, aunque ya había comprobado que su virilidad estaba intacta.

Después de terminar de vestirse, cosa que no fue nada fácil, acompañó a la mujer para conocer al famoso doctor. Esperaba que aquello no fuera una broma de mal gusto y le hubieran dejado allí un apéndice inútil…

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Re: Dirigir con Mano de Hierro

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