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Sion Barzahd

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Sion Barzahd

Mensaje por Sion el Dom 14 Oct 2012, 13:52

Sion Barzahd


Información general

Raza: Humano
Edad: 20
Ocupación: Capitán pirata
Akuma no mi (si la tiene): [url=URL_de_la_ficha_de_la_akuma]Nombre_de_la_akuma[/url] Bane-bane no mi


Descripción del personaje

Descripción física:

Sion es un joven de estatura media y complexión delgada. Tiene una melena castaña y rizada hasta la altura del cuello. Sus ojos azules poseen una gran viveza y su rostro es bastante expresivo, reflejando bien sus emociones. Su vestimenta es bastante moderna para lo que se suele llevar, adoptando un look casual. Siempre lleva sus guantes de la suerte, negros por la parte del dorso y amarillos por la palma.
[url=URL_imagen][/url]
Descripción psicológica:

Sion es un chico alegre y optimista, aunque ni mucho menos el alma de las fiestas. Es de carácter tranquilo, aunque no pausado; cuando decide que va a hacer algo, se esfuerza todo lo posible para lograrlo. Se le da bien tomar decisiones, aunque no tanto analizar las situaciones. Por eso, antes de tomar parte en cualquier asunto, puede tomarse su tiempo para meditarlo. Aunque la vida no le ha tratado demasiado bien, siempre ha sabido mirar adelante y esforzarse por salir del pozo. Tiene un gran concepto del deber y del bien, así que pocas veces realiza acciones poco éticas o reprobables. Siempre ha escogido el buen camino, por muchas dificultades que encontrase, para poder salir a flote, lo que le ha hecho ganarse el respeto de todos sus camaradas. Tiene un talante bastante soñador, aspirando siempre a algo mejor de lo que ya ha conseguido, motivo por el que decidió hacerse pirata. Es una persona protectora con sus seres queridos y así lo ha demostrado en repetidas ocasiones; siempre está preocupado por el binenestar de todos los que le rodean. También es considerado con gente ajena, soportando difícilmente las injusticias. En ese sentido, quizás pueda llegar a ser un poco impulsivo si le tocan la fibra sensible.
Siempre trata de evitar la violencia innecesaria, provocando que, en muchas ocasiones, sus enemigos se crean que se trata de un joven cobarde y de escasa valía; no obstante, cuando no le queda más remedio, combate con toda su alma para defender su causa. En este sentido, le encanta la lucha como deporte; sentir su cuerpo vibrando de tensión, su piel sudorosa, sus huesos doloridos... todo ello le resulta una distracción bastante buena, disfrutando realmente cuando se enfrenta a un oponente de su nivel. Por este motivo, en ocasiones es capaz de llegar a sonreír en mitad de la batalla aún estando en malas condiciones.
Historia:

Lo único que sé de mis orígenes es que debí nacer en el South Blue, ya que los primeros recuerdos que tengo son del orfanato de Alexandria. En efecto, no tengo ni idea de quiénes son o eran mis padres; no sé si están muertos o simplemente me abandonaron; los directores del centro nunca tuvieron más datos que el haberme encontrado bajo la protección de un soportal durante una noche lluviosa y fría. Estaba envuelto en una manta, dentro de un canastillo de mimbre. Alguien se había preocupado de que el agua y el frío no me calaran los huesos, pero no se puede aventurar que hubieran sido mis padres.

Así, los cuidadores del hogar, como nosotros lo llamábamos, y el resto de los niños que allí habitábamos se convirtieron en mi nueva familia. Era un grupo muy variopinto, con miembros de todas las edades; pero todos teníamos en común la desdicha de no tener familiar alguno que pudiera hacerse cargo de nosotros. Entre todos ellos, hice buenas migas con tres que tenían más o menos mi misma edad: Roger, Kate y Logan. Se convirtieron en mis mejores amigos, en mis hermanos, y siempre estábamos juntos.

No fueron años infelices a pesar de la escasez que sufríamos. Muchas veces comíamos sólo media ración, ahogados por la falta de dinero. Normalmente, nuestras ropas eran ya usadas, donadas por algún ciudadano o benefactor; pero la mayoría de las prendas estaban en bastante mal estado, aunque mejor eso que nada. De vez en cuando, alguien nos regalaba una pelota. Entonces, jugábamos y jugábamos en el descampado anexo al hogar, hasta que el balón se pinchaba o quedaba absolutamente desgastado. Aún así, si no teníamos otra cosa, podíamos llegar a jugar hasta con las piedras.

Un día, cuando yo tenía ya diez años, vino una nueva chica al orfanato. Se llamaba Alyson, aunque siempre la he llamado Aly. Tenía ocho años y acababa de perder a su familia en un accidente marítimo; ella había sobrevivido de puro milagro. Al principio no dejaba de llorar, entristecida por su enorme pérdida, de la cual ya era plenamente consciente. Parecía que iba a seguir así eternamente, así que, una semana después de su llegada, me acerqué a ella. tuvimos una pequeña conversación en la que le di mis condolencias, gesto que agradeció. Después, le expliqué mi propia historia y la de otros, de cómo habíamos acabado allí, y pareció darse cuenta de que todo el mundo le comprendía a la perfección. No sé por qué, pero sentía mucha ternura por aquella niña, tan aparentemente desvalida. Ella dejó de llorar entonces y me contó lo sucedido; sus padres, su abuela y su hermano mayor habían perecido al chocar contra un peñasco cercano a la orilla. Ella, por alguna razón, había llegado hasta la costa llevada por la corriente, mientras que los otros se habían hundido irremediablemente en el mar. Afectada sobre todo por la ausencia de su hermano, al que quería con locura, le dije que todos allí éramos hermanos. Era una idea nueva para ella y, lógicamente, pensó que no podríamos sustituir al suyo; no obstante, me comprometí firmemente a ser su nuevo hermano mayor y a cuidar de ella, cosa que la animó un poco. Desde entonces, fue una más del grupo, con quien mantengo una relación muy estrecha.

Pasaron los años hasta que cumplí los catorce. Ya me estaba convirtiendo en un hombre y los cuidadores del orfanato así me lo hicieron saber. Poco a poco, fueron enseñándome a realizar diversas tareas, como lijar y cortar madera, clavar objetos y todo ese tipo de actos cotidianos. Sin embargo, el dinero dejó de llegar al hogar, pues el principal benefactor había fallecido y su descendencia había decidido no seguir donando. Aguantamos aquella situación durante algunas semanas, pero todos sabíamos que, de no encontrar un nuevo patrocinador, el centro tendría que cerrar.

Así fue como, con apenas catorce años y la pequeña Aly a mi cargo, nos vimos forzados a marcharnos sin un lugar a dónde ir. Roger, Kate y Logan siguieron el mismo camino que nosotros, pues nuestra única esperanza era mantener aquel grupo vivo y unido. Todos estábamos abatidos por lo sucedido y no sabíamos cómo podríamos arreglárnoslas a partir de entonces. Mi pequeña hermanita estaba bastante deprimida en especial; veía cómo el destino volvía a cebarse con ella cuando ya se estaba recuperando del golpe anterior. Creyéndome con la responsabilidad de sacar a aquellos cuatro niños adelante, decidí tomar las riendas de la situación. Les dije que no tenían de qué preocuparse, que yo me ocuparía de todo para que estuvieran bien. estaba dispuesto a conseguirlo o morir en el intento, pero siempre de una manera honrada, que era como nos habían intentado educar nuestros apreciados cuidadores.

De aquella forma, convertimos un viejo carruaje en nuestra nueva casa. Lo colocamos en el descampado en el que tanto habíamos jugado cuando vivíamos en el hogar, acudiendo siempre allí para dormir. Aunque ya habíamos crecido bastante, aún cabíamos los cinco si nos apretábamos un poco y no nos importaba estar algo incómodos. Una vez resuelto el problema de la vivienda, necesitábamos trabajo para poder ganar dinero y alimentarnos. Así, salí a recorrer la ciudad en busca de gente que necesitara sangre nueva o aprendices para su oficio. No fue fácil, pero poco a poco fui encontrando trabajo para todos.

Logan fue el primero en obtenerlo como aprendiz de un carpintero. Era un trabajo arduo y duro, pero le había gustado hacerlo en el orfanato y no dudó en quedárselo cuando les comenté la oferta. De vez en cuando, dejaba de tallar muebles y otros utensilios para trabajar en la construcción de casas y edificios, fabricando marcos, puertas, ventanas e incluso vigas. De aquel modo, aprendió más de un oficio, convirtiéndose en un buen albañil y carpintero.

Para Kate conseguí un puesto de ayudante de enfermería en una de las clínicas de la ciudad. Al principio sólo llevaba material de un sitio a otro, ayudaba a trasladar a los pacientes, colocaba los papeles... Pero poco a poco fue aprendiendo el oficio fijándose en lo que hacían sus superiores. Así, unos años después, tenía buenos conocimientos de medicina natural y acupuntura, materias que fueron las que más llamaron su atención. Finalmente pasó a ser una más del cuerpo médico, teniendo un buen trabajo a pesar de todas las penalidades.

Roger consiguió un puesto como aprendiz de pescador en un pequeño barco. Era algo que le gustaba desde siempre; el mar y la libertad que sentía cuando la brisa agitaba sus cabellos. No sólo aprendió el oficio, sino que también adquirió conocimientos de navegación y meteorológicos, convirtiéndose en un buen marinero a la larga.

Por último, yo conseguí trabajo como mensajero. Mi trabajo consistía en repartir el correo que llegaba a la oficina postal de nuestro barrio. Era un trabajo tedioso, pero no quedaba otra; había colocado al resto de mis compañeros y yo tenía que estar a la altura. El puesto no tenía mucha proyección, pero con los años llegué a hacerme cargo de la oficina, aprendiendo entonces a telegrafiar y ganando un sueldo suficiente para vivir sin muchos problemas.

La última en incorporarse al mercado fue Aly, al ser la más pequeña. Eso fue dos años después, convirtiéndose en ayudante del carnicero, trabajo en el que aprendió a manejar con soltura cuchillos y aprendió bastante de cocina. Después de aquello, parecía que todos salíamos a flote de una forma u otra, de modo que mi corazón estaba henchido de alegría y orgullo, aunque no lo manifestara demasiado.

Sin embargo, cuando alcancé los dieciséis años, las cosas empezaron a torcerse. El resto de muchachos del orfanato, uniéndose con otra gente de mala calaña, habían formado bandas urbanas que delinquían a placer. Al principio sólo se trataba de pequeños hurtos para sobrevivir, pero con el tiempo se convirtieron en robos a mano armada e incluso agresiones físicas considerables. Una de sus víctimas fue la pobre Kate, a la que asaltaron cuando volvía a casa de trabajar, robándole todo lo que llevaba encima. Ella intentó evitarlo, pero resistirse sólo desembocó en que le dieran una paliza. Cuando la vi llegar a nuestro apartamento, que habíamos alquilado entre todos, llena de sangre y moratones, el corazón se me incendió al instante. Dejamos a nuestra amiga en manos de Aly y los tres chicos salimos en busca de aquellos matones. No tardamos mucho en dar con ellos. Acababan de robar a una anciana y se estaban repartiendo el botín cuando aparecimos. Les ordené que devolvieran sus pertenencias a Kate y, de paso, a aquella anciana inocente. Ellos se rieron de mí, como si hubiera contado algún chiste excelente. viendo que no atendían a razones, nos ocupamos de ellos con su misma medicina. Los hicimos huir y recuperamos lo que habían robado, pero la cosa no acabaría ahí.

Obviamente, la banda a la que pertenecían clamó venganza. Era algo absurdo a mi entender, pero no hubo manera de hacerles entrar en razón. Las calles de Alexandria se convirtieron durante días en un lugar muy peligroso. Aquellos bándalos juveniles nos buscaban y, como era natural, no nos íbamos a dejar encontrar fácilmente. La Marina apenas hacía nada, alegando que se trataba de problemas de convivencia vecinal, y el canciller no tenía hombres suficientes como para patrullar día y noche toda la ciudad. Con aquel panorama, me reuní con mis hermanos y acordamos formar una nueva banda; pero no de criminales, sino para parar los pies a aquellos descarriados.

Juntos, salimos al encuentro de aquellos salvajes, tendiéndoles emboscadas en los sitios en que menos se lo esperaban. Así, aunque éramos mucho menos en número, fuimos infligiendo golpe tras golpe a la banda. El rumor se extendió rápido y algunos chicos jóvenes, hartos también de aquella opresión callejera, se unieron a nosotros, llegando a igualar así las filas con nuestros rivales. La cosa desembocó en un encuentro final; todos los pandilleros de la ciudad estábamos allí, cara a cara, dispuestos a resolver nuestros problemas por un medio u otro. Le ofrecí de nuevo la paz a su líder, pero la ira, el orgullo y todos aquellos sentimientos negativos que habían aflorado en él le cegaron. Así, no quedó otro remedio que batirse en una batalla campal a medianoche. Estábamos prácticamente igualados en número, pero mientras que ellos defendían su propia avaricia y maldad, nosotros luchábamos por una ciudad mejor, por un mundo mejor. Me enfrenté personalmente a su cabecilla y lo derroté tras un duro combate, decantando así finalmente la balanza de nuestro lado.

A partir de entonces, fui aclamado como el único rey de las calles de alexandria por todos los que habían luchado de nuestro lado. Mis hermanos también fueron considerados héroes y a todos nos trataron como tal en todas partes; nos regalaban comida, ropa, utensilios... Todo el mundo estaba profundamente agradecido a nuestro grupo. Por fin las cosas habían vuelto a la normalidad y ya no tendrían que preocuparse más por los asaltos de aquellos gamberros. aunque nadie había muerto en la lucha, la victoria había sido tan contundente que aquellos bándalos no se atrevían a volver a las andadas.

Sin embargo, cuando todo parecía perfecto, intervino la Marina. Un buen día se presentó el sargento de turno en nuestra casa, escoltado por todo un pelotón. Los recibimos con amabilidad, aunque todo presagiaba que no iba a pasar nada bueno. Efectivamente, el suboficial nos comunicó que se había dictado una orden de disolución para nuestra banda, a pesar de que éramos pacíficos y sólo queríamos el bien común. Teníamos 48 horas para acabar con ella o vendrían a arrestarnos, tratándonos como criminales al nivel de los piratas. Yo no podía creer algo así; era absolutamente absurdo. Estaba claro que a alguien no le gustaba nada que nosotros fuéramos tratados como héroes mientras que la Marina no había hecho nada por encauzar la situación. Lo peor de todo era que, aunque convenciéramos al resto para que abandonaran nuestra querida familia, nosotros cinco sólamente ya seríamos considerados como asociados, por lo que tendríamos que separarnos o responder ante la ley.

Convocamos una reunión con todos nuestros compañeros y tratamos el tema con delicadeza; no era conveniente que se alentaran algunas actitudes que se pudieran considerar hostiles hacia el gobierno. La mayoría estaba en contra de disolver nuestra pandilla, pero la amenaza de la Marina era algo a tener muy en cuenta. Así que, al final, a regañadientes se aceptó que se separarían como grupo, pero no dejarían de defender lo que creían que era justo. Por nuestra parte, mis hermanos y yo decidimos no separarnos, aunque las consecuencias pudieran ser fatales.

Los ciudadanos se mostraron absolutamente indignados con la actitud de la Marina, pero una revuelta no traería nada bueno. Así, en los días sucesivos, muchos vinieron a nuestro hogar a mostrarnos su apoyo y darnos ánimos. Finalmente, aunque seguíamos juntos, las autoridades decidieron dejarlo pasar y hacer la vista gorda, teniendo en cuenta que nuestra detención supondría ponerse en contra a todos los habitantes de bien de alexandria. Por el momento, nuestra familia estaba a salvo...

He de decir que durante aquellos dos días eternos, hubo un hecho concreto que me sorprendió especialmente. Alguien llamó a la puerta de nuestra casa y, cuando Roger fue a abrir, no había nadie; sólo un sobre bastante abultado tirado en el suelo, frente a la puerta. Estaba dirigido a mí, por lo que mi amigo lo cogió y me lo entregó. Yo lo abrí con curiosidad y encontré una fruta verdaderamente extraña en su interior. Junto a ella, había una escueta nota que decía que la comiera en caso de que los marines quisieran detenernos, que quizás fuera la única forma de conseguir escapar. Por tanto, la guardé a buen recaudo, pensando que sería una de esas frutas del diablo de las que tanto se hablaba. Sin embargo, como las autoridades no tomaron ninguna medida contra nosotros, no tuve necesidad de probarla.

Fue un año después cuando la cosa se torció definitivamente. Las rencillas entre aquellos bándalos y nosotros no habían desaparecido; nos odiaban por haber destruido su pequeño reino del terror y no dejaban de maquinar venganzas contra nosotros. Durante mucho tiempo se sintieron débiles y heridos, por lo que no se atrevieron a intentar nada. Pero un día, esperaron a que alguno de nosotros volviera a casa después del trabajo. El primero en hacerlo fui yo. Desconocedor de lo que me aguardaba, caminaba tan confiado como de costumbre. No obstante, al girar para entrar en el portal de nuestro hogar, dos de ellos se me echaron encima, golpeándome sin darme tiempo a reaccionar. Caí al suelo y recibí algunas patadas en el estómago, la espalda y el costado. La poca resistencia que podía ofrecer no era suficiente y, por cómo se ensañaban, no tenía pinta de que fueran a dejarme vivo. Fue entonces cuando, aturdido por la paliza, escuché un sonoro chillido de terror de uno de ellos. Miré hacia él y, cuando conseguí enfocar la imagen borrosa que percibía, me di cuenta de que le faltaba más de la mitad del brazo derecho. Sangraba como una verdadera fuente y no tardó en caer desmayado. el otro miraba con pavor la escena, con los ojos clavados en Aly, una Aly que blandía un gran cuchillo de carnicero en la mano, manchado de sangre. Aquel matón huyó despavorido y así logré salvar mi vida. Sin embargo, problemas más graves nos acechaban.

El resto de nuestros hermanos volvieron al poco rato, encontrándose con aquel cadáver tirado en medio de la calle. Un montón de curiosos y marines se agolpaban frente a nuestra casa y apenas lograron entrar. Kate me atendió en cuanto llegó, colocándome algunas vendas para asegurarse de que todo iba bien. También me practicó acupuntura, tratando de mejorar el equilibrio de mi ki. Mientras hacíamos esto, alguien llamó a la puerta. era un vecino de confianza y nos avisó de que los marines planeaban arrestarnos de un momento a otro; la muerte de aquel infeliz había reavivado la polémica sobre las bandas urbanas y éstos habían decidido que allí tenían la prueba de que eran peligrosos.

En cuanto nos despedimos de él, les dije a todos que cogieran sus objetos más útiles y queridos, porque nos marchábamos de allí. Corrí al cuarto que compartía con Aly y saqué a toda prisa aquel sobre del cajón donde lo había guardado. Sin pensarlo, me comí aquella fruta de extraño sabor, sin notar apenas ningún cambio en mí. No me paré a preocuparme por ello y recogí todo lo que pude en un atillo. Aly estaba a mi lado, con cara triste y preocupada. De nuevo, todo lo que había conseguido se iba por el desagüe, una y otra vez. Sabía perfectamente lo que estaba pensando en aquellos instantes porque la conocía perfectamente. Me fundí con ella en un tierno abrazo fraternal, imbuyéndole mi calor y mi espíritu, diciéndole las palabras que aún hoy sigo manteniento:

No te preocupes, Aly. Te prometo que nunca más nos volverán a arrebatar lo que es nuestro. Te lo juro como hermano mayor.

Nos reunimos con nuestros hermanos en la sala común y, justo cuando los marines tocaban a nuestra puerta, saltamos por una de las ventanas que daba a la calle de atrás. Al hacerlo, pude notar cómo mis piernas se encogían de una forma extraordinaria al aterrizar, para luego volver a su tamaño habitual. No me había hecho daño en absoluto. ¿Sería aquel el poder de la fruta del diablo que acababa de ingerir? No teníamos mucho tiempo en cualquier caso.

Roger había adquirido una barca en la que podíamos marcharnos de allí, marcharnos y buscar una vida mejor, lejos de aquel maldito lugar que sólo nos había traído problemas a todos. Así, corrimos como demonios hacia el puerto, seguidos de lejos por los soldados, a los que habíamos logrado despistar un poco con nuestra fuga. Sin embargo, no sería nada fácil. La Marina siempre solía tener una patrullera para vigilar el puerto, por lo que tendríamos que ser muy hábiles para evadirnos.

Llegamos así al muelle y nuestro hermano lo dispuso todo en un santiamén para partir. Con la tristeza de abandonar tantos y tantos recuerdos, a tantos amigos queridos para nosotros, cortamos las amarras y nos dispusimos a buscar nuevos horizontes, más allá de las olas. Pero, como temíamos, nada más abandonar el puerto, la patrullera se nos echó encima. el mismo sargento que había venido a detenernos tiempo atrás era quien ahora intentaba cortarnos el paso. Aunque llevábamos ventaja, su embarcación era más rápida, así que nos alcanzaron a apenas un centenar de metros de la costa.

Primero intentaron abordarnos, pero yo me interpuse en su camino. Aunque intentaron pasar sobre mí, logré aguantar y, después de retroceder un poco, fue como si aquellos tres marines salieran rebotados y cayeran al agua. al ser una patrullera, no había muchos más, aparte del timonel y el sargento. Uno de ellos tomó el arma y nos apuntó, pero Logan le lanzó un pedrusco que había cogido por el camino, con tanta puntería que le atinó en plena cabeza. El soldado cayó redodno al suelo, quién sabe si muerto. Mientras tanto, Roger preparaba uno de sus cartuchos de dinamita con los que solía pescar, pero que ahora utilizaría como arma. El suboficial admiró nuestro corage detenidamente. Las últimas palabras que pude escuchar de sus labios fueron:

Espero que os vaya bien. vosotros no merecéis lo que quieren haceros. Por cierto, ¿estaba rica?

En ese momento Roger lanzó el cartucho y una explosión destrozó la parte baja de la proa de la patrullera, agitando nuestra propia embarcación. El pequeño navío empezó a escorarse, pero aquel sargento permaneció impasible, observando cómo nos alejábamos, empujados por un viento que parecía traído por el mismo destino.

Llegamos hasta la isla más cercana al día siguiente, un lugar pequeño y discreto. Había un pequeño pueblo pesquero y decidimos refugiarnos allí mientras pensábamos lo que hacer. Reunidos para la comida en una pequeña fonda, analizamos la situación con la ayuda de Kate, que era a la que mejor se le daban aquellas cosas de entre nosotros. Por un lado, no podíamos permanecer allí eternamente, pues tarde o temprano la Marina aparecería para intentar apresarnos; por otro lado, habíamos demostrado una hostilidad directa contra la autoridad, por lo que nuestros delitos ahora eran más graves. Seguramente, no nos darían cuartel por haber abandonado Alexandria, más después de haber echado a pique una patrullera. Nuestra situación no era nada alentadora y todos pensábamos que no podríamos llevar ya jamás una vida normal. El ambiente estaba bastante deprimido y entonces fue cuando pronuncié aquellas palabras que nos han llevado hasta donde estamos:

Si la Marina nos va a perseguir hagamos lo que hagamos, ¿por qué no ser piratas? Por mi parte, quiero ver todo lo que pueda de mundo antes de que me apresen, y si puedo evitarlo, mucho mejor. Sé que no somos guerreros ni nada parecido, aunque al menos nos hemos desenvuelto bien en peleas callejeras; pero tenemos un lazo más fuerte que cualquier arma y con él podemos hacer frente a lo que sea.

Los otros se quedaron mirándome, como si acabara de decir algo realmente sorprendente. Uno a uno, pude contemplar en sus rostros cómo calaba la idea y la ilusión por la vida volvía a resurgir en sus corazones. Extendí mi brazo hacia delante entonces y todos juntamos las manos sobre el centro de la mesa, como símbolo del pacto que acabábamos de firmar sólo con miradas.

Entonces me enorgullezco de fundar "la hermandad", ¡la mejor banda pirata de todos los tiempos!

Durante algún tiempo permanecimos en aquella isla, sobreviviendo con el dinero que habíamos podido reunir durante aquellos años en Alexandria. Principalmente invertimos el tiempo en entrenarnos para poder enfrentarnos a los peligros que nos acecharían a partir de entonces. Cada uno aprendió a combatir según sus gustos y sin estilo depurado, sólo por intuición y voluntad. Concretamente, yo aprendí a dominar mis recién adquiridos poderes; eran realmente fantásticos y decidí que la mejor forma de utilizarlos era combatir a mano desnuda. Sólo llevaba mis guantes puestos, aquellos con los que había combatido a los bándalos en alexandria y que me habían dado tanta suerte.

Después de tres meses consideramos que ya estábamos preparados. Durante aquel tiempo, alguna que otra patrulla de marines pasó por la isla, pero nos escondimos bien y no lograron dar con nosotros. Al final, decidimos abandonar aquel nuevo hogar que habíamos encontrado y zarpar hacia la aventura, en busca de nuevas tierras que admirar. Obviamente, seguíamos creyendo en nuestros principios de honradez y bondad, así que no seríamos piratas al uso. Compramos una barcaza con la que poder navegar con mayor seguridad y comodidad, y salimos en busca de la libertad.

Durante varios años, visitamos prácticamente todas las islas de aquel inmenso océano. Algunas eran muy bellas y otras no tanto, pero en cada viaje disfrutábamos de nuestra propia compañía, algo que apreciábamos por encima de cualquier cosa. En más de una ocasión nos topamos con otros bucaneros y con la Marina. En el primer caso, si estaban causando problemas a los habitantes de las islas a las que llegábamos, intentábamos ayudar en lo posible para expulsarlos; en el segundo, luchábamos para conservar nuestra libertad y nuestros sueños, evitando que nos apresaran por todos los medios. Fueron años de muchas peripecias, pero poco a poco nuestra fama se fue extendiendo por todos los mares cercanos. La gente nos conocía como "la banda de los huérfanos", pero nosotros seguíamos considerándonos "la hermandad".

Subsistimos gracias a los tesoros que los filibusteros a los que derrotábamos dejaban atrás. Así, pudimos disponer de una buena vida a pesar de no poder trabajar y no robar a la gente honrada. Finalmente, reunimos suficiente para comprar una carabela algo antigua a un armador ya retirado. A pesar de los años, estaba en buenas condiciones gracias al mantenimiento que recibía. Además, nos hicimos con un par de piezas de artillería, cosa que vimos indispensable después de algunos sustos en alta mar. Izamos nuestra bandera en lo alto del mástil, compuesta por cinco manos esqueléticas unidas en el centro, y navegamos con aún más ilusión por el océano.

Habían pasado tres años desde nuestra precipitada salida de Alexandria; habíamos visto ya cuanto aquel inmenso mar nos ofrecía y decidimos que era hora de cambiar de aires. Siempre habíamos escuchado las famosas leyendas sobre Grand Line, sobre todo aquellas que hablaban acerca de lo terrible y peligroso que resultaba. Pero no teníamos ningún miedo; pensábamos que tierras tan peligrosas debían albergar maravillas aún más grandes. Así pues, de común acuerdo, nos embarcamos rumbo a nuestro destino. Si perecíamos allí, habría sido una vida corta pero intensa; si no, puede que nuestros nombres resonaran en la memoria de los habitantes de los siete mares. En cualquier caso, estaríamos todos unidos y eso era lo único que nos importaba. Ya no éramos niños desamparados, ahora éramos adultos y habíamos madurado bastante. Nuestro corto entrenamiento se había convertido en una larga experiencia como piratas, combatiendo mano a mano contra otros muy peligrosos. Esos eran nuestros credenciales, nuestros tickets de entrada a Grand Line; y sólo dios sabía si sería suficiente...
Más información:

Le gusta:

  • Un buen combate
  • La comida picante
  • Nadar (no puede hacerlo desde que probó la akuma no mi)
  • Brincar por los tejados de los edificios libremente.

Le disgusta:

  • La injusticia.
  • La violencia innecesaria.
  • El pescado (lo pasa muy mal cuando sólo tienen eso para comer en alta mar).
  • Sentirse impotente ante algo.
  • Que cualquiera de sus seres queridos lo pase mal.



Atributos

Puntos de salud
20
Puntos de energía
8
Físico
2
Agilidad
3
Destreza
2
Puntería
3


Habilidades

Arte
0
Animalismo
0
Ciencia
0
Geopolítica
0
Guante blanco
0
Historia
0
Lingüística
0
Mecánica
0
Armas blancas
0
Armas de fuego
0
Artes marciales
1
Demonología
2
Espiritualidad
0
Esquivar
2
Medicina
0
Navegación
0
Intimidación
1
Liderazgo
2
Persuasión
2
Seducción
0
 


Características especiales

Virtudes Kamikaze (2), Líder (1)
Defectos:


Técnicas




Posesiones

Berries: Actuales.
Inventario:

Carabela.
Log posse eterno a Arabasta.


Última edición por Sion el Dom 19 Oct 2014, 13:52, editado 1 vez

Sion

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 14/10/2012

Ficha de personaje
PS:
20/20  (20/20)
PE:
3/3  (3/3)
Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1Físico2Agilidad3
2Destreza3Puntería2

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Alyson Smith

Mensaje por Sion el Dom 14 Oct 2012, 13:54

Nombre: Alyson Smith
Raza: Humana
Edad: 18
Ocupación: Pirata

Descripción física:
Alyson es una joven de estatura media, rondando 1.70 m. Es de complexión delgada, aunque fuerte. Tiene una melena lisa y pelirroja que le llega hasta la altura de los hombros. Sus ojos son marrones y sus facciones finas, aunque marcadas debido a los gestos propios de su carácter. Su cuerpo presenta buenas curvas, aunque es más bien estilizada. Viste con ropa ajustada, aunque sin enseñar demasiado. Suele dejar los brazos al aire, libres para poder colocar de forma adecuada sus brazaletes carniceros. Evita las faldas, pues le estorban para moverse a su gusto, y calza botas no muy voluminosas.

Descripción psicológica:
Con los años, Alyson ha forjado una personalidad bastante firme y dura. A pesar de ser cariñosa y afectuosa con sus seres queridos, además de simpática, no tiene problemas a la hora de cortar un miembro a un enemigo. Es esta combinación de ternura y dureza la que la convierte en alguien bastante especial. Suele utilizar un lenguaje más bien grosero, aunque puede cambiarlo en situaciones que así lo requieran, como para consolar a alguien. Son estas características las que la dotan de cierta capacidad de liderazgo, convirtiéndola en la segunda al mando de la banda por detrás de Sion. Siente un gran amor y devoción por él, a quien considera como su propio hermano mayor, al que ya perdió hace tantos años. Siempre que está débil anímicamente, acude a él y son habituales sus confesiones acerca de inquietudes y pensamientos.
En cuanto al ámbito sexual, de momento no está interesada en relaciones serias, pero no hace ascos a alguna esporádica. Gusta tanto de hombres como de mujeres, así que tiene un amplio abanico donde poder escoger.

Conocimientos: Carnicería, cocina.
Nivel de poder: 2
Nivel de influencia: 1
Habilidades:
Alyson posee un gran manejo de los cuchillos debido a su profesión. Además, es una chica ágil y con cierta fuerza. Últimamente ha sustituido los cuchillos por lo que ella llama brazaletes carniceros. Éstos son piezas metálicas sujetas por el antebrazo, de las cuales parte una hoja afilada por encima del dorso. Así, puede combatir con bastante destreza mientras mantiene las manos libres para otros menesteres.
Técnicas:

Carnicería
Alyson libera toda su furia contra el rival, propinando una sucesión terrible de cuchilladas, una detrás de otra, hasta que el cansancio pueda con ella o el enemigo queda reducido a una masa sanguinolenta de carne.

Pertenencias:
  • Cuchillos de carnicero
  • Brazaletes carniceros


Historia:

Nota: Para conocer la historia completa, revisar la ficha de Sion Barzad.

Después de salir de Alexandria, Alyson se esforzó muchísimo para ser útil a los demás. Como ya disponía de un manejo bastante eficiente de los cuchillos de carnicero, decidió utilizar éstos como arma para combatir. Así, durante aquellos tres meses, pensó cómo podría usarlos y entrenó duramente para refinar su dominio en batalla.

Durante los años siguientes, acumuló bastante experiencia en combate, como todos los demás. Finalmente, sustituyó sus cuchillos por los brazaletes carniceros, con los que se sentía bastante más cómoda para combatir. Eran más ligeros y se manejaban mejor, así que siguió progresando como luchadora hasta convertirse en una de las más fuertes de la banda.

Sion

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 14/10/2012

Ficha de personaje
PS:
20/20  (20/20)
PE:
3/3  (3/3)
Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1Físico2Agilidad3
2Destreza3Puntería2

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Roger Summer

Mensaje por Sion el Dom 14 Oct 2012, 13:56

Nombre: Roger Summer
Raza: Humano
Edad: 20
Ocupación: Pirata

Descripción física:
Roger es un joven fuerte, de complexión gruesa y con algo de exceso de peso. Tiene el pelo rubio y corto, igual que la perilla que luce. Sus ojos son azules y, en general, no está mal físicamente. Suele fumar de pipa, por lo que es habitual verle con ella en la boca. Viste con las típicas ropas de marinero, incluido el sombrero blanco.

Descripción psicológica:
Se trata de una persona bastante dicharachera y alegre. Siempre es el alma de las fiestas, sea cual sea la situación, y la mayoría de sus comentarios son jocosos. A pesar de no ser un adonis, suele intentar bastante ligar con las jovencitas de las islas que visitan, aunque no pierde en absoluto la cabeza por ellas. Es bastante orgulloso y presume de poder siempre que tiene la oportunidad, aunque no sea en absoluto uno de los miembros más fuertes de la banda.

Conocimientos: Pesca, navegación, explosivos.
Nivel de poder: 1
Nivel de influencia: 1
Habilidades:
Roger tiene una fuerza considerable debido a su dura labor como marinero y pescador. Aparte de eso, no posee mayores destrezas físicas. Usa un revólver como arma, con el cual no tiene mala puntería, pero tampoco llega a ser un francotirador. Por otra parte, sabe cómo utilizar explosivos debido a la pesca con dinamita, además de redes. Así, es un óptimo zapador y resume bastante su participación en las batallas a esta función, nada despreciable.
Técnicas:

Anzuelo explosivo
Roger aprovecha su destreza con la caña de pescar para colocar un cartucho de dinamita a cierta distancia o ponerlo en sitios donde algún obstáculo se lo impediría. Para ello, lo ata al extremo del sedal y lo lanza cual si estuviera pescando.

Pertenencias:
  • Revólver
  • Cartuchos de dinamita
  • Redes
  • Caña de pescar
  • Sedal


Historia:

Nota: Para conocer la historia completa de Roger, revisar la ficha de Sion Barzad.

Roger se enroló en un pequeño pesquero a los catorce años. Allí, el patrón del barco le enseñó las nociones básicas de pesca. Al principio sólo utilizaba la caña y las redes, cosa que le ayudó a desarrollar su paciencia. Ayudaba el hecho de que el mar le encantaba, así que era como vivir su sueño.

Más adelante, cuando ya llevaba año y medio como pescador y lo consideraban uno más del grupo, le enseñaron a pescar con dinamita. Aquella práctica estaba mal vista y en algunos lugares era considerada ilegal, pero la usaban porque la captura era así mucho más productiva. De aquel modo, fue como aprendió a tratar con explosivos, aunque nunca llegó a fabricarlos; sólo conocía las nociones de su uso, transporte, etc... A esta edad ya había adquirido también bastantes conocimientos sobre navegación, de forma que en ocasiones lo dejaban al mando del timón mientras el resto se afanaba en otras tareas.

Cuando huyeron de Alexandria, ya era un marinero experimentado, por lo que no tuvo ningún problema para llevar a sus compañeros sanos y salvos a bordo de su barca. Sin embargo, cuando llegó la hora de entrenar para convertirse en piratas, no tenía muy clara su vocación; él no estaba cómodo peleándose mano a mano con nadie, así que decidió que aprendería a utilizar un revólver y con eso sería suficiente para defenderse y ayudar a sus compañeros.

Actualmente, es la persona más feliz del mundo desde que compraron la carabela. Poder pilotar una nave de esa embergadura es como un sueño para él y lo hace con sumo orgullo.

Sion

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 14/10/2012

Ficha de personaje
PS:
20/20  (20/20)
PE:
3/3  (3/3)
Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1Físico2Agilidad3
2Destreza3Puntería2

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Kate Mathew

Mensaje por Sion el Dom 14 Oct 2012, 13:59

Nombre: Kate Mathew
Raza: Humana
Edad: 19
Ocupación: Pirata

Descripción física:
Kate es una chica de baja estatura, en torno a 1.60 m. Presenta un cuerpo con curvas, no muy delgado, pero tampoco demasiado relleno. Su cara tiene una forma redondeada que le da un aspecto algo infantil. Tiene el pelo castaño y largo, hasta la mitad de la espalda. Lo suele recoger en dos trenzas, coronadas en lo alto con una especie de moños diminutos. Tiene los ojos verdes y es de tez bastante pálida. Suele vestir con faldas y blusas que no enseñan apenas nada ni marcan su figura, pero aún así puede resultar bastante atractiva de primeras. Calza zapatos corrientes y suele llevar medias discretas. También acostumbra a llevar colgado a modo de bandolera un botiquín de primeros auxilios, como precaución por lo que pueda pasar. Además de esto, lleva gafas para compensar una pequeña miopía. Éstas son bastante elegantes, de una forma casi rectangular y con montura al aire.

Descripción psicológica:
Kate es una persona bastante afable y con mucha educación. Es reservada, de modo que no habla demasiado y sus intervenciones acostumbran a ser escuetas. Pasa más tiempo pensando que dando a conocer lo que piensa, así que como analista de situaciones es bastante buena. Por lo demás, no es muy sociable y le cuesta coger confianza con la gente. Suele mostrarse vergonzosa ante los extraños y prefiere no decir nada antes que hablar vanalidades.
Como médico que es, le gusta que todo el mundo esté sano y poder ayudar a la gente. Así, es bastante paciente y a veces se ensimisma pensando en cuál sería el mejor tratamiento para una cierta dolencia. También le encantan los animales, en especial los pequeños mamíferos con excepción de las ratas. También aplica a éstos sus conocimientos sanadores, de forma que podría describírsela como una persona en armonía con la naturaleza y su entorno.
Por otra parte, no le gusta nada pelear. Prefiere no hacerlo y, si no le queda otro remedio, inmovilizar a su enemigo antes que matarlo o causarle cualquier lesión de gravedad. Para ello aprendió a usar la acupuntura como arma, poseyendo unas habilidades casi únicas.
Como último dato, está secretamente enamorada de Sion desde la infancia. El único motivo por el dcual no se lo revela es por la estrecha relación que éste mantiene con Alyson, confundiéndola con una relación de pareja.

Conocimientos: Anatomía, acupuntura, medicina natural, herbología.
Nivel de poder: 1
Nivel de influencia: 0
Habilidades:
Kate ha aprendido a usar la acupuntura como arma, desarrollando una habilidad prácticamente única. Además de lanzar las agujas senbon como proyectiles arrojadizos de alta eficiencia, es capaz de interferir en los meridianos de ki del rival para bloquear su flujo vital y dejarlo incapacitado de forma momentánea. También es capaz de aplicar estos conocimientos para ayudar a sus compañeros en algunas situaciones, como calmar un dolor o estimular alguno de sus sentidos.
Técnicas:

Bloqueo de ki
Kate se acerca por la espalda a su rival e inserta algunas de sus agujas a lo largo de ciertos meridianos de ki. esto produce que el flujo de energía vital del objetivo se bloquee y éste pierda casi todas sus fuerzas de golpe. Es una técnica de alta precisión y muy difícil de realizar si el sujeto no está quieto.
Dolor sobrenatural
Kate interfiere algún punto del cuerpo del rival con sus agujas, produciendo una alteración de la energía ki. Esto produce que el sujeto experimente un fuerte dolor punzante a pesar de que la herida producida por la aguja no sea importante. el efecto puede durar unos minutos.
Estimulación sensorial
Kate puede utilizar la acupuntura para estimular los órganos sensoriales propios o los de uno de sus aliados. Así, es posible alcanzar una visión, oído, olfato, gusto o tacto más agudos de lo normal. Esto puede servir para ver mejor en la oscuridad, por ejemplo.
Roce materno
Kate utiliza sus habilidades de acupuntura para anestesiar el dolor en alguna zona del cuerpo de sí misma o de un aliado. El efecto puede durar algunos minutos y es útil cuando hace falta un pequeño aporte para salir de alguna situación.
Pertenencias:
  • botiquín médico
  • Bisturí
  • Senbon


Historia:

Nota: Para conocer por completo la historia de Kate, revisar la ficha de Sion Barzad.

Kate entró como aprendiz en una clínica de Alexandria a los trece años, casi catorce. Allí trabajó como ayudante de las enfermeras durante algunos meses, antes de que le enseñaran a practicar cualquier tipo de pterapia. Sin embargo, el tiempo en el que sólo alcanzaba los utensilios y llevaba las cosas de un lado a otro no lo desperdició; con su gran capacidad de observación y deducción, fue asimilando las tareas que sus superiores llevaban a cabo con los pacientes. Así, cuando por fin decidieron que estaba lista para comenzar su adiestramiento médico, ella ya poseía nociones básicas sobre bastantes asuntos.

Una vez iniciada, se especializó en medicina natural y en acupuntura, ramas que le parecían sumamente interesantes a pesar de la poca credibilidad que le otorgaban los especialistas. Memorizó un gran número de plantas medicinales que podían encontrarse por todas partes, algunas más raras y otras más comunes; aprendió todo sobre los meridianos de ki y su relación con la salud, empezando a aplicar aquel conocimiento con algunas dolencias leves. Al final, logró disponer de un arsenal curativo almacenado en la memoria capaz de aplicarse prácticamente a cualquier enfermedad o lesión sin necesidad de tener que comprar medicamentos caros.

Al huir de Alexandria y convertirse en pirata, Kate se sintió un poco temerosa, pues nunca le había gustado pelear. No obstante, era consciente de que sus hermanos necesitaban que ella les aportara algo más que un mero soporte médico. Así, inspirada por el amor que sentía por Sion desde pequeña, decidió explorar el terreno de la acupuntura de combate. Estudiando a fondo los meridianos y todo lo que sabía sobre el ki, aprendió a manipular el flujo de forma que pudiera causar efectos adversos en lugar de beneficiosos. Además, practicó el lanzamiento de unas agujas más grandes y peligrosas que las que usaba habitualmente, conocidas como senbon. Así, logró desarrollar un estilo de lucha de sumisión acorde con sus propios preceptos y que podría ayudar a sus amigos cuando lo necesitaran.

Sion

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 14/10/2012

Ficha de personaje
PS:
20/20  (20/20)
PE:
3/3  (3/3)
Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1Físico2Agilidad3
2Destreza3Puntería2

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Logan Burton

Mensaje por Sion el Dom 14 Oct 2012, 14:01

Nombre: Logan Burton
Raza: Humano
Edad: 21
Ocupación: Pirata

Descripción física:
Logan es un joven de bastante embergadura, llegando al 1.90 de estatura. Tiene un cuerpo bastante musculado debido al trabajo duro que implicaba su profesión. Tiene el pelo negro y rizado, aunque lo cubre con un pañuelo azul marino al más puro estilo pirata. Posee unas facciones bastante recias y su rostro presenta una barba corta habitualmente. Viste con camisetas de tirantes que dejan ver sus portentosos brazos y calza pesadas botas de cuero. Normalmente carga con un saquito de piedras atado al cinturón, detalle que suele cuidar usando aquellos con hebilla de gran tamaño. Lleva una bandolera sobre la camiseta que le permite portar su martillo de guerra a la espalda. La honda la lleva colgada del otro lado del cinturón.

Descripción psicológica:
Logan podría calificarse como el miembro más impetuoso de toda la tripulación. No destaca precisamente por su paciencia ni por sus buenos modales, aunque como todos es honrado y luchador. Piensa que a veces lo mejor es resolver las cosas por la vía más rápida, que en su caso suele ser dar un buen martillazo a alguien. No soporta que nadie se burle de él y tiene una gran estima por sí mismo, sin llegar al narcisismo. A pesar de todas estas cualidades, es tan buen compañero como el resto de sus hermanos y no hay nada que le cabree más que uno de sus camaradas sea dañado por alguien. Es valiente donde los haya y quizás su mayor defecto sea que jamás rehuye a un desafío, por mucha pinta de trampa que pueda tener.

Conocimientos: Carpintería, albañilería.
Nivel de poder: 2
Nivel de influencia: 0
Habilidades:
Logan posee una gran fuerza y resistencia física, como lo demuestra su escultural cuerpo. Además, ha adquirido una notable puntería a base de practicar, sobre todo con su honda, con la que puede acertar a un enemigo en medio de la frente a varios metros de distancia. Como complemento a esta destreza, blande su martillo de guerra con bastante maestría debido a lo mucho que utilizó este tipo de herramientas durante su vida profesional como carpintero y albañil.
Pertenencias:
  • Martillo de guerra
  • Honda
  • Instrumentos de medida


Historia:

Nota: Para conocer por completo la historia de Logan, revisar la ficha de Sion Barzad.

Como carpintero y albañil, Logan adquirió unas buenas condiciones físicas; fuerza, resistencia, ... Además, aprendió el manejo de multitud de herramientas e instrumentos de medida. Desde siempre se le dieron bien las matemáticas básicas, a pesar de no destacar en otros campos intelectuales. Por eso, no le fue difícil llegar a comprender rápidamente los planos de los muebles y objetos que fabricaba en el taller. Luego, aplicó estos mismos conocimientos a los edificios que construían y los vio aumentados con un gran número de conceptos arquitectónicos.

Cuando tuvieron que escapar de alexandria y decidieron convertirse en piratas, él fue uno de los más convencidos por la idea. De inmediato, empezó a machacarse físicamente, adquiriendo una musculatura muy apta para el tipo de tareas que tendría que afrontar a partir de entonces. Como pasatiempo, se entretenía lanzando piedras, cosa que hacía desde su infancia. Se dio cuenta de que aquello era algo que podía aplicar para su nueva vida y empezó a estudiar el comportamiento de las piedras al lanzarlas de diversas formas. Dadas sus capacidades para la geometría y las matemáticas, no tardó en dominar más o menos el lanzamiento con honda, disciplina que le encantó. Para completar su adiestramiento, pues quería proteger a toda costa a sus hermanos, aprendió a manejar grandes martillos como arma, de forma que la herramienta que había utilizado toda la vida para construir, la emplearía ahora para destruir.

Cuando la banda compró la carabela y por fin se hicieron con un par de piezas de artillería, Logan se puso de inmediato a estudiar su funcionamiento. en pocos días, tras muchos cálculos y horas de ensayos, se hizo a la perfección con el sistema de disparo, por lo que se convirtió en el artillero oficial de la nave, algo de lo que se sintió profundamente orgulloso.

Sion

Mensajes : 63
Fecha de inscripción : 14/10/2012

Ficha de personaje
PS:
20/20  (20/20)
PE:
3/3  (3/3)
Atributos:
AtributosAtributoNivelAtributoNivel
1Físico2Agilidad3
2Destreza3Puntería2

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Re: Sion Barzahd

Mensaje por Lord Karrigan el Miér 17 Oct 2012, 15:54

Fichas aceptadas ^^

Lord Karrigan
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Mensajes : 144
Fecha de inscripción : 06/06/2010

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Re: Sion Barzahd

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