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Nazrik Har Sareth

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Nazrik Har Sareth

Mensaje por Shadowblade el Vie 02 Sep 2011, 15:18

Nombre: Nazrik Har Sareth
Raza: Humano
Edad: 25
Ocupación: Capitán pirata

Descripción física:
Nazrik es un hombre de constitución fuerte, llegando a 1.81 de altura y pesando en torno a 70 Kg. Está en buena forma y sus músculos quedan ligeramente marcados debido a ello. Su tez es muy pálida y posee cabellos negros. Éstos son rizados y largos, aunque los recoge en una trenza en la base del cráneo. Sus ojos son marrones oscuros, casi negros, y su rostro refleja una gran dureza y crueldad. Suele vestir una camisa negra de tela, sin mangas y de cuello alto, cerrada con cordeles rojos oscuros y bordeada por trazas del mismo color. Sus piernas están cubiertas hasta por debajo de la rodilla con unos pantalones verdes oscuros, algo anchos, calzando unas botas de piel marrones. También suele llevar las manos cubiertas por guantes de piel, del mismo tono que su calzado. Lleva un cinto de cuero, adornado con elementos metálicos a modo de tachuelas y con una gran hebilla. A un lado de éste cuelgan dos espadas cortas envainadas, mientras que al otro porta un carcaj repleto de saetas para el chu ko nu, que lleva a la espalda, enganchado a una bandolera que cruza su torso en diagonal, del mismo tono y detalles que el cinturón. Lleva un tatuaje en el brazo derecho, compuesto por una serpiente negra enroscada en el emblema de la marina.

Descripción psicológica:
Nazrik es una persona bastante cruel y sin escrúpulo alguno; todo vale con tal de lograr sus fines, lo que también describe a la perfección su carácter ambicioso. Ni siquiera muestra mucho apego o cariño por sus propios hombres, a los que ve como poco más que herramientas para conseguir sus objetivos. Eso sí, no es nada impetuoso, sino frío y reflexivo, astuto en la batalla, su mayor fuerza. Actúa siempre como si la vida de las personas no tuviera valor alguno, asesinando y arrasando todo lo que esté a su alcance si así son sus designios. Le encanta el hecho de infundir miedo en los demás, por lo que su faceta sangrienta se acrecenta en muchas ocasiones a pesar de que no fuera necesario. Es intransigente y no tolera errores de sus aliados, menos aún cuando se está jugando algo importante. En cuanto al sentido del humor, lo tiene, pero siniestramente retorcido y macabro. No es muy hablador, pero sí que tiende a escuchar todo lo que alcanzan sus oídos, pues no hay mejor forma de estar protegido que poseyendo información.

Conocimientos: Conocimientos básicos de navegación, experiencia en caza y pesca, estrategias básicas de guerra.
Nivel de poder: 1
Nivel de influencia: 2
Habilidades:
Nazrik posee una buena forma física, siendo su mayor característica la agilidad que es capaz de desarrollar en las distancias cortas y sus reflejos. Conoce el uso de diversas armas de mano, aunque nunca ha llegado a utilizar cosas más pesadas. En este sentido, su estilo de combate se basa en movimientos rápidos y certeros, aprovechando los descuidos del contrario y atacando por la espalda incluso si se da la ocasión. A pesar de no tener una gran puntería a largas distancias, también es hábil en el uso del chu ko nu, una ballesta de repetición con menor alcance y potencia que una convencional, que el pirata usa para disparar a quemarropa, cuando sus enemigos no tienen apenas tiempo de evadir las saetas y la puntería no es muy necesaria.
Pertenencias:


Historia:
Nazrik nació en Samidia, una isla del North Blue, en el seno de una familia humilde. En general, aquel lugar era bastante tranquilo, con gente de diversa índole, pero toda ella del mismo estrato social, ya que no había excesivas riquezas en la isla. Al tratarse de un paraje rico en vegetación y fauna, muchos de sus habitantes se dedicaban a la caza, la pesca, la recolección de frutos, la tala de árboles... actividades, en el fondo, obligadas para poder subsistir. Así, su padre le enseñó a temprana edad cómo cazar algunas presas y se lo llevaba de pesca en el pequeño bote de la familia, pasando días enteros en el mar, esperando a que los peces picaran en el anzuelo.

Según fue creciendo, se fue independizando de su familia en aquellas actividades, hasta que, al final, partía en expediciones de caza él sólo, tardando días en volver, pero trayendo consigo suculentas presas a su regreso. Parecía que había aprendido bien aquel arte de su progenitor y sus padres estaban seguros de que sabría desenvolverse bien en un futuro. Con aquella ayuda extra, la familia pudo hacerse con una embarcación de mayor tamaño, una barcaza, en la que enrolaron a varios lugareños para salir de pesca en zonas más alejadas de la costa, donde había buenos caladeros y, con un mayor volumen de capturas, obtuvieron mayores beneficios de aquella actividad.

Todo parecía ir bien hasta que Nazrik llegó a los 17 años de edad. En aquella época, una banda de piratas atemorizaba a todas las islas circundantes y aquella no iba a ser la excepción. Una flota de casi una docena de navíos arrivó a la costa oriental de Samidia, saqueando los pueblos de aquella zona a placer. La noticia no tardó en llegar hasta ellos, que se encontraban en la cara occidental. La preocupación y el miedo hicieron pronto presa de los habitantes de toda la isla, pero, como enviados por la providencia, los pescadores que se hallaban en alta mar avistaron un par de buques de la marina que se aproximaban. Parecía que habían ido siguiendo la pista de aquella banda de bucaneros y llegaban al rescate justo a tiempo. Fueron aclamados como héroes a su llegada y el oficial al mando, un teniente ya veterano, dispuso rápidamente a sus fuerzas para combatir aquel ataque filibustero. La salvación parecía segura...

Cuan equivocados estaban... Las tropas de la marina no eran suficientes para expulsar a los piratas de la isla y lo que parecía que iba a ser una batalla fulgurante en la que arrasarían a los invasores, se convirtió en una especie de guerrilla larga y penosa en los bosques y calles de los pueblos. Obviamente, las tropas gubernamentales necesitaban abastecerse y aquello fue el detonante del gran descontento de la población, puesto que casi todos los suministros eran entregados a la marina de forma obligatoria, empobreciendo a los habitantes enormemente. Y la cosa empeoró cuando llegaron refuerzos, ya que necesitaron aún más alimento y comodidades. La situación era insostenible y la mecha de la revuelta ya había sido encendida.

Los jóvenes de los pueblos que se habían salvado del ataque pirata, así como otros de los pueblos saqueados que habían logrado huir, se reunieron con carácter urgente para debatir lo que hacer. No eran muchos, algo más de dos docenas, pero conocían el lugar como la palma de su mano y aquello podría darles una enorme ventaja si decidiesen actuar. Ninguno de ellos había recibido adiestramiento militar, pero la mayoría sabían usar armas para cazar, así que, al fin y al cabo, no eran del todo indefensos. Con el carácter impetuoso de la juventud, acordaron organizarse para combatir a los invasores, tanto a los bucaneros como a los marines, utilizando tácticas de guerrilla para ello. Así, se formaron varios grupos que, a lo largo y ancho del territorio, emboscaban a las fuerzas de uno y otro bando, acabando con ellos sin ninguna piedad. Tanto unos como otros se mostraban desconcertados ante aquellos ataques que parecían provenir de un tercer bando de la contienda desconocido hasta el momento.

Todo iba viento en popa hasta que, en una de las emboscadas habituales, preparada contra los marines, el grupo de guerrilleros fue abatido sin opción alguna, de forma que, cuando salieron en su busca debido a que tardaban demasiado, sólo encontraron sus cadáveres; todos excepto el de uno. Al parecer, habían sido sorprendidos por la espalda y acribillados a balazos antes de que pudieran reaccionar; estaba claro que alguien les había traicionado y todo parecía apuntar a alguien en concreto: el líder de aquellos guerrilleros, aquel que había alzado más la voz que nadie contra el gobierno, aquel cuyo cadáver no estaba allí... Pronto alertaron de que densas columnas de humo se alzaban desde la costa occidental y el grupo de Nazrik, que había salido a buscar a los desaparecidos junto con otro equipo más, volvió de inmediato al pueblo. Allí, encdontraron que la iglesia, lugar que habían utilizado como base para sus operaciones, estaba en llamas. Al acercarse al lugar, encontraron los cuerpos inertes del resto de sus compañeros, que parecían haber muerto luchando por defender aquel sitio de alguien, seguramente, de los marines.

Mientras todos lloraban la pérdida de sus seres queridos, la ira y la sed de venganza se apoderaron de Nazrik, quien, en solitario, buscó por todas partes al responsable de aquella matanza, aquel que los había traicionado vilmente. Seguramente, no contaría con que algunos miembros de la rebelión hubieran sobrevivido, así que, aquel era el momento para cogerlo por sorpresa. Se topó con él cerca de su casa, dirigiéndose al puerto con un macuto a la espalda, seguramente pretendiendo escapar y obtener refugio al cobijo de los marines; pero había tenido mala suerte. El joven corrió directo hacia él por la espalda y, cuando el otro se giró, Nazrik ya se había abalanzado encima, como una bestia sedienta, tirándolo al suelo e intimidándolo con una mirada asesina. De poco le valieron las súplicas y las excusas, pues el filo de la espada atravesó su torso numerosas veces, derramando sangre y vísceras por doquier, en un frenesí macabro con el que el joven desató toda su furia. Los gritos y alaridos implorando socorro no fueron respondidos hasta que fue demasiado tarde, cuando la cosa ya había terminado y su cadáver yacía inerte y desfigurado. Nazrik optó entonces por velar a sus compañeros, a pesar de que no pensaba que hubieran sido saldadas sus vidas aún.

El dolor y la angustia se extendieron por todas partes, llorando las familias a sus difuntos, mientras que sus compañeros ardían en deseos de venganza. Ahora, el líder de la guerrilla era Nazrik, pero apenas quedaba una decena de jóvenes a su disposición, dispuestos a dar la vida por vengar a los caídos. No obstante, debido a aquellos terribles acontecimientos, los hombres de mediana edad tuvieron claro que ya no podían permanecer sumisos ante aquella situación y la resistencia recibió nuevos integrantes. Con todo esto, Nazrik estuvo listo para pasar a la acción.

Al día siguiente, nuevas columnas de humo se elevaron en el cielo, pero, esta vez, su origen eran los buques de la marina, donde los soldados dormían plácidamente durante el descanso que les proporcionaba la noche. El movimiento del teniente no sólo no había aplacado aquella rebelión, sino que su virulencia se había multiplicado de forma exponencial. Los que lograron darse cuenta a tiempo de lo que sucedía salieron como pudieron de los barcos, aunque muchos otros no tuvieron escapatoria alguna. En el exterior, tiradores situados en los edificios adyacentes al puerto acribillaron sin piedad a los marines que se ponían a salvo, en su mayoría desarmados, ya que no habían tenido tiempo de equiparse. Las calles se convirtieron en un hervidero de odio y rabia, descargada contra aquellos extranjeros que habían osado invadir su tierra con el consentimiento del gobierno; la sangre se derramó por cada esquina y, finalmente, aunque algunos habitantes murieron, el nuevo enemigo fue aniquilado sin piedad, teniendo sólo ocasión de alertar a la base de lo que estaba sucediendo.

Con los ánimos por las nubes gracias a aquella victoria, las armas encautadas a los marines abatidos y el liderazgo de Nazrik reforzado, se encaminaron a la costa oriental, sorprendiendo con numerosas emboscadas a los piratas que aún permanecían allí. Ante aquella avalancha de guerrilleros, los bucaneros se plantearon la retirada, pero no tuvieron tiempo de llevarla a cabo. Nazrik había planeado todo a la perfección y, mientras un numeroso grupo distraía la atención del enemigo en tierra, él y una veintena de hombres se desplazó por mar, con su barcaza familiar, asaltando durante la noche los navíos piratas y dando fin a aquellos odiados bellacos. Como trofeo de su nueva victoria, el joven se agenció una extraña arma del capitán bucanero, una especie de ballesta capaz de lanzar muchos proyectiles en poco tiempo. Al fin, la isla estaba en paz...

Aquella alegría y calma no tardó en ser perturbada de nuevo. El gobierno no iba a permitir que nadie osara contravenir su autoridad y envió una escuadra entera de navíos para controlar la situación por la fuerza. Un mes después de aquellas batallas, al amanecer, los cañones despertaron a todos desde la costa y las bolas de metal cayeron sobre los pueblos con estrépito y furia. En poco menos de dos horas, las principales poblaciones costeras habían sido arrasadas y muchos de sus habitantes habían muerto víctimas del fuego y las esquirlas, así como de los derrumbamientos. Estaba claro que esta vez no iban a poder hacer nada, así que Nazrik se resignó y decidió huir junto a los cabecillas de la revolución, aquellos a los que más buscarían y castigarían. Por la noche, zarparon con su barcaza al cobijo de la oscuridad, aunque se vieron sorprendidos por un buque enemigo. Los daños que recibieron en aquel encuentro fueron muchos, pero la embarcación consiguió seguir a flote y gracias a su ligereza, lograron escapar de la marina y llegar unos días después a puerto. Desde entonces, el odio que Nazrik profesa al gobierno y todo lo que lo representa es inmenso y acérrimo, dedicándose en cuerpo y alma a desafiar su autoridad y aniquilar a sus protegidos de la misma forma que ellos se atrevieron a arrasar a su pueblo. Sólo el odio y la fuerza pueden mantenerte con vida en un mundo así... y con cada muerte, con cada gota de sangre derramada, un poco de la humanidad del otrora joven trabajador se perdía, dejando paso a la oscuridad, a un auténtico demonio, cuyo nombre conocen bien todos en el mar del norte y los padres lo usan para mantener a sus hijos en la cama, sin sospechar que, algún día, puede que esa amenaza se haga realidad...

Dinero: 80.000


Última edición por Nazrik el Mar 06 Sep 2011, 18:52, editado 2 veces

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Theme - A Knife in the dark

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Re: Nazrik Har Sareth

Mensaje por Lord Karrigan el Vie 02 Sep 2011, 16:03

Ficha aceptda. El dinero impuesto es de 80.000 berries.

Y lo digo, muy buen historia.

Lord Karrigan
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